Familia Dehoniana | QUIÉNES SOMOS
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QUIÉNES SOMOS

¿Qué es la misión compartida?

Sentirse parte de algo grande. El utillero no mete goles, pero prepara las botas. El árbitro no toma partido, pero procura que se cumplan las normas. El directivo no para penaltis, pero toma las decisiones. La Misión del P. Dehon es lo mismo: no todos hacemos todo, pero todos formamos parte de la misma familia y de la misma misión. Por eso somos Familia Dehoniana: religiosos SCJ, laicos y laicas, casados y solteros, profesores, fieles de las parroquias, catequistas, directivos, personal no docente, bienhechores, antiguos alumnos, voluntarios, misioneros…, todos formamos parte de la Familia Dehoniana y de la Misión Compartida.

¿Qué nos hace ser Familia Dehoniana?

A la Familia Dehoniana pertenece todo aquel que se siente identificado con la espiritualidad, los valores o la misión del P. Dehon. Habrá quien se sienta más identificado con la espiritualidad, con la visión evangélica que nos dejó el P. Dehon centrada en responder al amor de Dios contenido en su Corazón Traspasado. Habrá quien no se sienta tan concernido con la espiritualidad pero está completamente volcado en la misión de la reconciliación, de educar la civilización del amor, habrá quien está identificado con los valores de la reparación, del amor incondicional. Todos tienen cabida en esta Familia.

Tenemos una pasión, la pasión del corazón

El P. Dehon nos encargó la misión de humanizar y evangelizar el mundo para que las personas caminaran hacia la reconciliación. Solo cuando te sientes amado todo empieza a funcionar. Nosotros lo sabemos bien. “El costado abierto y el Corazón traspasado de Jesús son para el P. Dehon la expresión más evocadora de un amor cuya presencia activa experimenta en su propia vida” (Constituciones SCJ, n. 2). Como el P. Dehon creemos que del “Corazón de Jesús, abierto en la cruz, nace el hombre de corazón nuevo”, y queremos que todo el mundo lo sepa. Es una misión que nos apasiona.

La corriente espiritual del Corazón de Jesús es, originalmente, una espiritualidad monástica. No surge de una primera iniciación cristiana. Precisa de cierta experiencia cristiana, de un avance verificado en el camino de fe. Es una espiritualidad “difícil”, exigente, porque su componente contemplativa es muy grande. En el siglo XIX, muchas congregaciones del Corazón de Jesús redujeron su espiritualidad a un conjunto de ejercicios pertenecientes a la corriente paradiana.

 

Nuestra espiritualidad nos propone una aproximación a Dios por el corazón más que por la razón. De este modo requiere una actitud que privilegie la presencia: el “estar ante”. Al hablar y presentar al Dios cristiano como Dios de amor, el lenguaje, la semántica racional no es suficiente.

 

El mensaje del Padre Dehon es claro y actual: no se puede amar al Dios Amor, sino en su Hijo presente en la Eucaristía y en la vida de los hombres, sobre todo de los más pobres, de los pequeños, de los indefensos, de los excluidos.

La misión Dehoniana se basa en tres puntos:

Lo que nos mueve es Vivir e interiorizar la espiritualidad del Corazón de Jesús

Lo que nos mueve es vivir e interiorizar la espiritualidad del Corazón de Jesús, centrando todo en el amor redentor de Jesucristo encarnado e interpretarlo todo a la luz del amor. La unión entre dos personas no puede ser verdadera y durable si no nace del corazón y en el corazón se realiza.

 

La vivencia de la espiritualidad del Corazón de Jesús se caracteriza por la exigencia de interioridad. El amor no puede realizarse sino a través de la propia entrega. Y nuestra entrega es a contracorriente, de un modo diferente al que estás acostumbrado y que, tal vez hasta ahora, no habías contemplado en tu vida.

 

Ser dehoniano es aceptar un auténtico corazón para amar, sin fronteras y con locura, a la humanidad que pide personas auténticas y cristianos auténticos.